4 mitos y realidades sobre las propiedades curativas del vinagre

Cuando mi hermano y yo éramos pequeños, en la década de los 80, nos encantaba ir a Long John Silver's (la franquicia de restaurantes de comida rápida).

Pero no era solo por el pescado.

Era por el vinagre de malta. Destapábamos una botella de la mesa y bebíamos ese fuerte y delicioso néctar de los dioses.

¿Le resulta repulsivo a la mayoría de la gente? Probablemente. ¿Éramos unos adelantados a nuestro tiempo? Aparentemente.

Algunas publicaciones en redes sociales y búsquedas en internet dan a entender que beber vinagre es la cura para todo. Nuestros amigos y colegas nos cuentan historias sobre el poder curativo del vinagre de manzana para cualquier problema que mencionemos.

"Oh, ¿ese horrible dolor de espalda? Vinagre". "¿Los últimos 5 kg que engordaste? El vinagre los eliminará de inmediato". ¿La sífilis, otra vez? Ya sabes: vinagre".

Como médico practicante y profesor de medicina, la gente me suele preguntar todo el tiempo sobre los beneficios de beber vinagre de manzana.

Disfruto de esos momentos porque me permiten hablar sobre la extensa historia del vinagre, y después encauzar la conversación hacia cómo podría ser beneficioso para ellos.

El vinagre se ha empleado a lo largo de la historia para preparar muchos alimentos. Algunos ejemplos son el del famoso médico griego Hipócrates, quien lo recomendó para el tratamiento de la tos y los resfriados, o el del médico italiano Tommaso Del Garbo, quien durante un brote de peste en 1348 se lavó las manos, la cara y la boca con vinagre con la esperanza de prevenir la infección.

El vinagre y el agua han sido una bebida refrescante desde los tiempos de los soldados romanos hasta los atletas modernos, quienes lo bebían para apagar la sed.

Las culturas antiguas y modernas del mundo han encontrado buenos usos para el "vino agrio".

Hay muchos testimonios históricos y anecdótico sobre las virtudes del vinagre, pero ¿qué dicen las investigaciones médicas sobre la cuestión del vinagre y la salud?

1 ¿Es bueno para la diabetes?

La prueba más fiable de los beneficios para la salud del vinagre proviene de algunas investigaciones en humanos con vinagre de manzana.

Un estudio demostró que puede mejorar los niveles de glucosa en la sangre en el caso de personas resistentes a la insulina. 11 sujetos "prediabéticos" tomaron 20 mililitros (algo más que una cucharada) y sus niveles de azúcar en sangre disminuyeron a los 30 o 60 minutos después de comer, más que el efecto de un placebo.

Eso es bueno, pero conviene recordar que solo fue demostrado en 11 personas prediabéticas.

2 ¿Adelgaza?

Otro estudio en adultos obesos demostró una reducción significativa de peso, grasa corporal y triglicéridos.

Los investigadores seleccionaron a 155 adultos japoneses para que ingirieran o bien 15 mililitros (casi una cucharadita) o 30 mililitros (un poco más que dos cucharadas) de vinagre cada día, o una bebida placebo.

Controlaron su peso, índice de grasa corporal y triglicéridos. En el caso del grupo que ingirió el líquido, los investigadores observaron una reducción en las tres cosas. Y aunque estos estudios necesitan ser confirmados por otras investigaciones mayores, son prometedores.

3 ¿Reduce la presión arterial?

Algunos estudios en animales, sobre todo ratas, muestran que el vinagre puede reducir la presión arterial y las células de grasa abdominal. Esos resultados pueden ayudar a sentar un precedente para estudios en humanos, aunque cualquier supuesto beneficio probado solo en animales es prematuro.

En general, los supuestos beneficios para la salud del vinagre deben ser confirmados por investigaciones más amplias en humanos. Y eso de seguro ocurrirá, pues se ha estado estudiando en humanos y animales hasta la fecha.

4 ¿Es malo para la salud?

¿Existe alguna evidencia de que el vinagre es malo para la salud? No realmente.

A menos que bebas cantidades excesivas o tomes un vinagre con un alto contenido de ácido acético, como el vinagre blanco destilado que se usa para la limpieza (el contenido de ácido acético del vinagre consumible es solo del 4 al 8%), o te lo frotes en los ojos (¡ay!), o lo calientes en ollas de plomo como hacían los romanos para endulzarlo.... En esos casos sí, es malo para la salud.

De hecho, no cocines nada en ollas de plomo. Eso siempre es malo.

Así que ponle a tu pescado y a tus papas aceite y vinagre. No te hará daño. Es posible que no sea tan bueno como esperas, y sin duda no es una cura para todo.

Pero es algo que puedes disfrutar con gente de todo el mundo. Así que alza esa botella de vinagre de malta conmigo y brindemos por nuestra salud.

Vacuna del virus de papiloma humano: el descubrimiento científico que protege a millones de personas del virus de transmisión sexual más común

En junio de 1991, el inmunólogo Ian Frazer regresó a su casa muy emocionado.

"Le dije a mi esposa que habíamos descubierto algo en el laboratorio que, un día, podría ser muy útil", le contó el médico a la BBC.

Y tenía razón. El hallazgo sería el inicio de un proceso que cambió el manejo de uno de los tipos de cáncer más letales para las mujeres.

Frazer era profesor de la Universidad de Queensland, en Australia, y se dedicaba al estudio del virus de papiloma humano (VPH), que causa el cáncer cervical.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es el virus de transmisión sexual más común.

"Aproximadamente 8 de cada 10 personas contraerán el virus en algún momento de sus vidas", de acuerdo a la ONG británica Cancer Research, dedicada a la investigación de la enfermedad.

Sin embargo, pese a la alta prevalencia del virus, el organismo de la mayoría de las personas lo combate y muchos ni siquiera se enteran de que se contagiaron. Pero para quienes no lo logran, puede ser fatal.

El principio

En 1989, Frazer se encontraba de año sabático en la Universidad de Cambridge, en Inglaterra, y allí conoció al científico chino Jian Zhou, quien también estaba interesado en la investigación del VPH.

Lo invitó entonces a trabajar en su laboratorio en la Universidad de Queensland. ¿Su objetivo? Tratar de encontrar una vacuna para el virus.

Pero se tropezaron con un problema fundamental.

A diferencia de la mayoría de los virus, el VPH no se puede replicar en un laboratorio. Y este proceso es fundamental para desarrollar una vacuna.

Así que decidieron sortear el obstáculo de una manera muy particular: utilizar técnicas de ingeniería genética para tratar de copiar el virus.

"Identificamos el código genético de la parte externa del virus y eso fue lo que tratamos de recrear a través de un cultivo celular", le explica Frazer a la BBC.

¡Eureka!

Así comenzó un meticuloso trabajo de investigación y experimentación en el que pasaron meses.

La lógica era que, si lograban replicar la capa externa del virus, y esta era idéntica al original, el organismo lo identificaría y el sistema inmunitario respondería eliminando el virus.

De esta forma, si en el futuro la persona se contagiaba con el VPH, el cuerpo lo reconocería y lo eliminaría, impidiendo de esta manera que el virus pudiera causar cáncer cervical.

"Lo intentamos 20, 30 veces, hasta que finalmente lo logramos. La apariencia del virus que creamos era la del VPH. Nos emocionamos muchísimo. Si se podía desarrollar una vacuna, esta era la manera de hacerlo", le cuenta el inmunólogo a la BBC.

Los científicos patentaron su descubrimiento y, al poco tiempo, compañías farmacéuticas empezaron a contactarlos.

Éxito y efectividad

La estadounidense Merck se dedicó a reproducir lo que Frazer y Zhou hicieron en el laboratorio. Y lo lograron.

Pasarían años, sin embargo, antes de que la vacuna pudiera comercializarse. La primera versión, que contó con los innovadores aportes de otro grupo de científicos en Estados Unidos, se centró en 2/3 de los tipos de VPH que causan el cáncer cervical.

Se han identificado más de 100 variedades, pero al menos 13 están asociadas con la enfermedad, según la OMS.

Los ensayos médicos concluyeron en 2001 e incluyeron a 6.000 mujeres que fueron vacunadas y estuvieron bajo control médico durante 2 años. La efectividad fue de 100%.

Como el virus se contagia a través de las relaciones sexuales y la vacuna funciona en quienes no han contraído la infección, el momento ideal para inmunizar es en la infancia, antes de que la persona sea sexualmente activa.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. recomiendan administrar dos dosis a niños y niñas entre los 11 y los 12 años.

A ellos, el trabajo de Frazer y Zhou los protegerá el resto de sus vidas.

Los verdaderos efectos (para tu salud y tu productividad) de trabajar muchas horas al día

Trabajar hace que los accidentes sean más probables, aumenta los niveles de estrés e incluso causa dolor físico. El problema es que muchas personas simplemente no pueden darse el lujo de no hacerlo.

Según las estadísticas más recientes de la Organización Internacional del Trabajo, más de 400 millones de personas empleadas en todo el mundo trabajan 49 horas o más por semana, una proporción considerable del total de cerca de 1.800 millones de personas empleadas en todo el mundo.

En una entrevista reciente con The New York Times, incluso el empresario Elon Musk se sintió conmovido al describir su cumpleaños número 47, el cual pasó encerrado en su fábrica, en vela toda la noche.

"Lo pasé sin amigos ni nada", dijo. Su cumpleaños fue como cualquier otro día, en otra semana laboral de 120 horas. "Esto (la empresa) realmente ha salido adelante a expensas de no ver a mis hijos ni a mis amigos ", agregó.

Para algunos de sus fanáticos, este es solamente el precio de ser el actual semidios de Silicon Valley, el pionero de una industria que persigue simultáneamente la colonización de Marte y la creación de un coche eléctrico asequible y producido en masa.

Pero usar el agotamiento como una insignia de honor sienta un peligroso precedente.

"Largas horas"

El ajetreo durante largas jornadas laborales (que llegan a incluir los fines de semana) se ha convertido en un elemento básico de la cultura start-up en Silicon Valley, y ha llegado a extenderse a muchas otras partes del mundo.

Mientras escribía este artículo, apareció una publicación en mi Facebook de un grupo colombiano para empresas start-up: "¡Levanta la mano si estás trabajando ahora mismo en tu empresa, idea o negocio!", decía la publicación, que estaba acompañada de un puñado de emoticones.

Tenía 160 "me gusta", incluso algunos corazones. Fue comentado por 38 empresarios enorgullecidos, cada uno de los cuales publicó la URL de su proyecto.

Esto ocurrió un sábado a las 9:56 de la noche.

Y el problema es que esta cultura de "largas horas" probablemente anula el propósito de hacer más cosas, o al menos supone un precio muy alto por hacerlas.

Hay suficiente evidencia de que trabajar horas extra reduce nuestra productividad y nos hace sentir y estar menos saludables. También nos hace más propensos a desarrollar una amplia gama de enfermedades.

Aún así, millones de trabajadores parecen ser incapaces de luchar contra esta realidad.

¿Qué pasa entonces? Y ¿qué podemos hacer nosotros -los que no podemos escapar al trabajo los sábados en la noche- para solucionarlo?

Esto va a doler

Parece evidente: una persona con exceso de trabajo está cansada. Por lo tanto, es más probable que tenga un accidente en el trabajo.

Pero probar esto es sorprendentemente difícil. Puede ser que los trabajos más riesgosos también tengan horas más exigentes, o simplemente que las personas que trabajan más horas pasen más tiempo en riesgo, incluso si no hacen horas extra.

Pero un estudio que analizó registros de empleo en Estados Unidos durante 13 años encontró que "trabajar en empleos con horarios de horas extra está asociado con una tasa de riesgo de lesiones 61% más alta en comparación con los empleos sin horas extra".

Este estudio no llega a decir que la fatiga es la causa principal de este aumento del riesgo, pero existen pruebas suficientes para sugerir que podría ser el caso.

Por ejemplo, si nos despertamos a las 8 de la mañana pero todavía estamos despiertos a la 1 a. m. del día siguiente (es decir, si hemos trabajado durante 17 horas seguidas), nuestro rendimiento físico probablemente será peor que si tuviéramos una concentración de alcohol en la sangre de 0,05%.

Este es el nivel que obtendría una persona promedio del sexo masculino, de 73 kilogramos de peso, si hubiera bebido dos latas de 355 mililitros de cerveza. Lo que equivaldría a decir que estamos borrachos cuando trabajamos horas extra.

Si permaneciéramos despiertos hasta las 5 de la madrugada, el deterioro sería similar a tener un 0,1% de alcohol en la sangre, más del 0,08% que se considera el límite legal para conducir en la mayoría de los países del mundo.

Por lo tanto, al conducir en la noche nuestro rendimiento físico (cosas como el tiempo de reacción o coordinación) se verá afectado como si estuviéramos demasiado borrachos para conducir.

Y si no podemos conducir, ¿podremos trabajar de manera segura y competente?

Tal vez escribir en una computadora no sea muy riesgoso, pero esto es algo que definitivamente vale la pena considerar cuando se hace trabajo manual o físico, o si nuestro trabajo requiere atención a los detalles.

El látigo algorítmico

Sin embargo, muchas personas se sienten atrapadas en este ciclo: dependen del exceso de trabajo para llegar a fin de mes y pagar sus cuentas.

Están atrapados en un sistema que los incentiva a trabajar más horas o hacerlo durante toda la noche si sus clientes viven en otra zona horaria.

Por ejemplo, este es a menudo el caso de los trabajadores de la llamada economía colaborativa en el sudeste de Asia y África, contratados por empresas o empresarios en Estados Unidos, Reino Unido o Europa a través de plataformas freelance para desempeñar labores como codificación, publicación de blogs, creación de sitios web o administración de redes sociales.

Algunas investigaciones recientes dirigidas por Alex J Wood, del Instituto de Internet de Oxford, revelan que los algoritmos que asignan trabajos a estos trabajadores son un poderoso motor que impulsa el exceso de trabajo.

Básicamente, cuanto más alto sea su ranking en estas plataformas, más probabilidades tendrás de ser contratado.

Y para lograr esto, los trabajadores tienen que adaptarse a todo lo que sus jefes desean, con poco espacio para negociar mejores condiciones.

"Deben estar disponibles para comunicarse cuando se les necesite. Y si sus jefes les asignan un proyecto con una corta fecha límite de entrega, tienen que aceptar. De lo contrario, se les dará una mala calificación ", dice Wood en una entrevista.

Si el trabajador no está en los primeros lugares del ranking, la presión aumenta. Algunos trabajadores intentan atraer más oportunidades de trabajo cobrando precios extremadamente bajos, lo que los obliga a trabajar muchas horas por poco dinero.

Además, la mayoría trabaja una cantidad significativa de horas no pagadas.

Como dijo un entrevistado en la investigación de Wood: "Estoy en la quiebra. Este empleador me pagará dinero, así que ¿por qué no aceptaría trabajar 18 horas al día?".

Estos patrones parecen replicarse en muchas áreas de la economía colaborativa.

Ha habido informes en Estados Unidos de que algunos conductores que trabajan para empresas de transporte están manejando durante turnos de hasta 20 horas para aprovechar los horarios de tarifas más altas.

Y en Reino Unido, Uber limitó a sus conductores a 10 horas de uso continuo de la aplicación, después de una investigación parlamentaria.

Según Wood, "el impacto más obvio es la falta de sueño", que refuerza el círculo vicioso de poco descanso y largas horas.

"Las personas serían más productivas si no tuvieran estas largas horas. Pero la forma en que se configuran los negocios significa que no pueden maximizar esa productividad porque tienen que trabajar hasta tarde en la noche para cumplir con lo que se les pide ".

Las plataformas freelance han sido objeto de críticas por glorificar estos estilos de vida poco saludables. Y por una buena razón.

El estudio de Wood no muestra cuántos trabajadores de la economía colaborativa realmente laboran durante largas horas y el investigador aclara que el escenario suele ser mucho mejor para los freelancers en Europa, Reino Unido y Estados Unidos, donde estas personas tienen habilidades más especializadas y mucho más poder de negociación.

Aún así, en el llamado sur global hay señales de que este ciclo de exceso de trabajo se está arraigando.

Más de la mitad de los trabajadores entrevistados por Wood y su equipo dijeron que tenían que trabajar a una velocidad muy alta, que el 60% trabajaba con plazos ajustados y que el 22% experimentaba dolor físico como resultado de su trabajo.

Siempre "de guardia"

La época en que las personas terminaban de trabajar en cuanto salían de su oficina terminó.

El chequear y responder mensajes de trabajo parece inevitable e incluso llega a ser deseable para algunas personas, ya que creen que les ayuda a superar a sus competidores o pasar más tiempo con la familia sin desentenderse completamente de su trabajo.

La tecnología móvil "aumenta las expectativas: los gerentes y colegas esperan que el personal esté casi siempre disponible para trabajar", asegura un documento académico de 2006 del investigador Ian Towers, de la universidad berlinesa de SRH.

Pero estar "de guardia" no es lo mismo que estar fuera del trabajo, y la forma en que nuestro cuerpo reacciona ante ambas situaciones es muy diferente.

Un estudio de 2016 encontró que los niveles de cortisol (una hormona que influye en el aumento de los niveles de estrés) de las personas que se encuentran "de guardia" aumentan más rápido en las mañanas que los de aquellos que no están obligadas a estar disponibles, incluso si no terminan trabajando ese día.

Esta hormona generalmente tiene su concentración máxima cuando nos despertamos y disminuye durante el resto del día.

Pero los científicos creen que los factores del estrés cotidiano alteran su ciclo de varias maneras.

Esta hormona aumenta más rápido cuando la persona espera un día estresante, sus niveles siguen siendo altos si tiene estrés crónico, y no aumenta si está pasando por un "síndrome de agotamiento", algo que suele ir precedido de un período de estrés crónico.

Como resultado, a las personas les resulta más difícil discernir entre lo que es trabajo y lo que lo es cuando están "de guardia" desde casa, así como elegir realizar las actividades que realmente desean, un rasgo que los investigadores llaman "control".

En otras palabras, los trabajadores no sienten que están libres cuando les toca estar "de guardia" y, como consecuencia, aumentan sus niveles de estrés.