La "peligrosa" moda de tomar "agua cruda" que triunfa en Silicon Valley

Cuando tienes sed, ¿tomas agua directamente del grifo? ¿la hierves? ¿o la compras embotellada?

Cualquiera que sea tu opción, probablemente en más de alguna ocasión te has planteado si hay elementos dañinos en ella.

En Estados Unidos hay gente que está dejando de tomar el agua que llega a su casa por las tuberías de la red pública o agua embotellada tradicional, como parte de una tendencia que gana seguidores particularmente en Silicon Valley, la capital tecnológica mundial, situada en California.

En su lugar, toman "agua cruda" (raw water, en inglés), como denominan algunas marcas al agua obtenida directamente de un manantial y que se envasa y distribuye sin tratarse químicamente ni filtrarse.

Los embotelladores de este tipo de agua la califican como "prístina" y le atribuyen beneficios para la salud que, según ellos, otras aguas no tienen.

Sin embargo, los especialistas en salud advierten de los riesgos.

Peligros

Aunque el agua sea cristalina o parezca pura, puede estar contaminada con bacterias, virus o parásitos.

"El agua es esencial para la vida, pero también puede transmitir enfermedades cuando tiene microbios o químicos peligrosos", aseguró recientemente el doctor Andrew Pavia, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Utah, EE.UU.

"Si no es filtrada, estás en riesgo", indicó el médico en un artículo sobre el "agua cruda".

También advierte de estos peligros el jefe de la Rama de Prevención de Enfermedades Transmitidas por el Agua de los Centros de Control de Enfermedades de EE.UU. (CDC, por su sigla en inglés), Vincent Hill.

"Beber agua contaminada puede aumentar la posibilidad de desarrollar infecciones causadas por gérmenes como el Cryptosporidium, Giardia, Shigella, entre otros", dijo Hill a BBC Mundo.

Pese a estos riesgos, existen empresas en California que ofrecen "agua cruda" sin tratar a precios muy elevados.

Marcas

Una de ellas es Live Water, que obtiene el agua del manantial Opal Spring, en el estado de Oregón, en el noroeste del país.

Entre sus clientes hay conocidos emprendedores de Silicon Valley.

Al comprar el agua por internet, los consumidores deben ordenar como mínimo cuatro botellas de nueve litros, cada una a US$16. Si piden 20 botellas, cada una cuesta US$12.

Se trata de un precio que no todos se pueden permitir.

Live Water explica en su página web que recogen el agua "en jarras de vidrio sin plomo reutilizables" y la "transportan rápidamente en contenedores refrigerados" para ser distribuida.

Según esta empresa, el "agua cruda" mantiene la piel hidratada, reduce las arrugas y aumenta la flexibilidad y la fuerza de las articulaciones.

Sin embargo, en su página web reconoce que "estas afirmaciones no han sido evaluadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA, por su sigla en inglés)".

Además, indica que uno debe consultar con un médico antes de cambiar su fuente de agua.

Otra de las compañías que embotella agua obtenida directamente de un manantial es Tourmaline Spring, de Maine, en el noreste del país.

Bryan Pullen, de Tourmaline Spring, aseguró a BBC Mundo que realizan pruebas al agua que venden para asegurarse que sea saludable y que cumpla con los requerimientos de la FDA.

Esta entidad ordena a los productores que "protejan las fuentes de agua de bacterias y otros contaminantes", que "procesen, embotellen y transporten el agua en condiciones sanitarias", y que apliquen "procesos de control de calidad y análisis" para descartar que el agua contenga químicos dañinos o coliformes como la bacteria Escherichia coli, que en algunos casos puede causar infecciones.

Además, la FDA inspecciona los productos de agua embotellada y las plantas de procesamiento, y verifica que el agua provenga de una fuente aprobada.

Cloro y flúor

Para Pullen, "el agua de manantiales es mucho mejor que el agua del grifo".

"El agua es vital. Cuanto más cerca estemos de la naturaleza, mejor será esta", señaló.

El agua que llega por las tuberías de una ciudad suele estar purificada con cloro y flúor, justamente para matar gérmenes.

Para los proveedores de "agua cruda" la presencia de estos elementos es perjudicial para los humanos.

"El agua de grifo es un coctel químico, está cargada de químicos, como cloro y flúor, y muchos son cancerígenos", dijo Pullen, de Tourmaline Spring.

Sin embargo, el empresario no precisó qué estudios respaldaban estas afirmaciones, que Hill considera erróneas.

"Estudios científicos demuestran que tomar agua con pequeñas cantidades de cloro no tiene efectos nocivos para la salud y proporciona protección contra las enfermedades transmitidas por el agua", le dijo a BBC Mundo.

4 cosas que le pasan a tu cuerpo cuando dejas de tomar alcohol

Beber menos alcohol es uno de los propósitos de Año Nuevo más recurrentes entre las personas que quieren mejorar su salud.

Además de ayudar al bolsillo, tiene un impacto positivo para nuestro cuerpo, tanto inmediato como a largo plazo.

Según el servicio de salud pública de Reino Unido (NHS, por su sigla en inglés), entre los efectos inmediatos que puedes notar al reducir el consumo de alcohol están:

Encontrarte mejor por las mañanas

Sentirte menos cansado durante el día

Sentirte más en forma

Perder peso o dejar de ganarlo

Pero a largo plazo tu salud también puede beneficiarse de estos 4 cambios:

1. Mejora el sueño

Aunque beber alcohol puede ayudar a una persona a quedarse dormida rápidamente, también puede interrumpir más la segunda fase de sueño más profundo.

Una revisión de estudios de 2013 publicada en la revista científica Alcoholism sobre el impacto del consumo de alcohol en el sueño nocturno, concluyó que "cualquier dosis de alcohol causa una reducción en el período de latencia antes del inicio del sueño, una primera mitad del sueño más consolidada y un aumento de la interrupción del sueño durante la segunda mitad".

"Reducir el consumo de alcohol debería ayudarte a sentirte más descansado cuando te levantas", dice el NHS.

2. Un sistema inmunológico más eficaz

Beber en exceso debilita tu sistema inmunológico, haciendo que tu cuerpo sea más vulnerable ante las enfermedades.

Según el NHS, quienes beben en exceso tienden a contagiarse de más enfermedades infecciosas.

Esto se debe a que el exceso de alcohol interrumpe la producción de citocinas, que son agentes responsables de la comunicación intercelular y son clave para que el cuerpo se pueda defender de infecciones.

Según un informe del Instituto Nacional de Abuso de Alcohol y Alcoholismo(National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism), de Estados Unidos, una producción más lenta de citocinas puede reducir tu capacidad para combatir infecciones hasta 24 horas después de haber estado borracho.

3. Puede mejorar tu estado de humor

Según el NHS, hay un fuerte vínculo entre el abuso del alcohol y la depresión y las resacas con frecuencia hacen que las personas se sientan ansiosas y en un estado de humor bajo.

Si ya tienes ansiedad o tristeza, beber puede empeorar esos sentimientos, así que reducir el consumo puede ponerte en general de mejor humor, dice el NHS.

4. Puede mejorar el aspecto de tu piel

Algunas personas pueden notar mejorías en el aspecto de la piel inmediatamente después de reducir el consumo de alcohol o a largo plazo.

Según la Asociación Estadounidense de Dermatología, el alcohol es malo para la piel: "La deshidrata y con el tiempo la daña. Eso puede hacer que tengamos un aspecto más envejecido".

¿Cuánto es demasiado?

En Reino Unido, la agencia de salud pública recomienda un máximo de 14 "unidades" de alcohol a la semana tanto para hombres como para mujeres.

El gobierno determina que una "unidad" de alcohol es equivalente a 10 mililitros de alcohol puro, es decir, que el máximo semanal recomendado en ese país equivale a unas diez copas pequeñas de vino.

Qué es el estrés tóxico y cómo afecta el desarrollo cerebral de algunos niños y su salud cuando son adultos

Aprender a lidiar con las contrariedades de la vida forma parte de nuestro desarrollo, pero hay que tener precaución con las respuestas que se adoptan.

Algunas, si se dan durante la infancia de manera continuada, pueden tener consecuencias para toda la vida.

El estrés es una respuesta fisiológica ante una situación de adversidad y cuando se produce desencadena cambios químicos en nuestro cuerpo que afectan a nuestro sistema inmunológico, endócrino y neurológico.

El Centro del desarrollo del niño de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, cita tres tipos distintos de respuesta ante el estrés: positiva, tolerable y tóxica, según el efecto que esa reacción tiene sobre nuestro cuerpo.

Si bien las dos primeras forman parte del desarrollo normal del niño, la tercera es dañina.

¿Cuándo el estrés es tóxico?

La respuesta tóxica ante el estrés puede ocurrir cuando un niño experimenta una adversidad que es fuerte, frecuente y prolongada en el tiempo sin el apoyo adecuado de un adulto, como puede ser la negligencia, el abuso físico o emocional, la exposición a la violencia, a la adicción a las drogas y a problemas mentales o las cargas asumidas por la pobreza.

Una madre con una profunda depresión que no puede cuidar de su bebé o unos padres alcohólicos o adictos a las drogas que no se ocupan de sus hijos pueden causar en el niño un estado permanente de estrés considerado tóxico, que puede tener repercusiones de por vida aunque quizás no se manifiesten hasta la edad adulta, según los expertos.

Cuanto más adversas son esas experiencias en la infancia, mayor es la probabilidad de tener retrasos en el desarrollo y problemas de salud más tarde, como cardiopatías, diabetes, abuso de drogas y depresión, además de pocas habilidades de adaptación.

Ante el estrés, el cuerpo y el cerebro se ponen en situación de alerta: se produce adrenalina, aumentan las palpitaciones y se secretan más hormonas, como el cortisol.

Cuando baja la alarma pasado un cierto tiempo, o en el caso de un niño después de que un adulto le consuele, la respuesta ante el estrés se atenúa y el cuerpo vuelve a su estado natural.

Pero si ese consuelo no llega, esa respuesta se mantiene constantemente activa, incluso cuando ya no existe un peligro aparente.

Menos conexiones neuronales

Este tipo de respuesta prolongada al estrés se considera tóxica porque puede "sobresaturar" el cerebro del niño e interrumpir el desarrollo de su arquitectura, particularmente durante los períodos más sensibles del desarrollo temprano.

"En las áreas del cerebro dedicadas al aprendizaje y al razonamiento, las conexiones neuronales que conforman la arquitectura cerebral son más débiles y más escasas", según el Centro del desarrollo del niño de la Universidad de Harvard.

"La ciencia demuestra que la activación prolongada de las hormonas del estrés en la infancia puede disminuir las conexiones neuronales en estas importantes zonas del cerebro, precisamente en un momento en que se deberían estar formando conexiones nuevas".

Más enfermedades de pequeños y de grandes

El estrés tóxico resulta en una desregulación del sistema inmunológico que aumenta el riesgo y la frecuencia de las infecciones en los niños, dice en su estudio sobre esta condición Hillary Franke, pediatra del Center for Integrative Medicine de la Universidad de Arizona.

Los expertos también creen que el estrés tóxico juega un papel en el desarrollo de los trastornos depresivos, los problemas de comportamiento, el trastorno de estrés post traumático y la psicosis.

En el caso de los adultos, si sufrieron estrés tóxico en la infancia también experimentan más enfermedades físicas y presentan peores resultados en el estado de salud, como más casos de alcoholismo, enfermedades de obstrucción pulmonar crónica, depresión, cáncer, obesidad, más intentos de suicidio, cardiopatías "y una miríada de otras patologías", dice Franke en el estudio de 2014.

Si bien es imposible erradicar las fuentes de estrés, como la pobreza, el abuso o la negligencia, sí es posible apoyar a las familias para establecer dentro de lo posible relaciones seguras y estables con un adulto que cuide del niño.

Las investigaciones hechas hasta ahora muestran que establecer una relación de apoyo estable con adultos involucrados en el bienestar del niño a una edad tan temprana como sea posible puede prevenir o revertir los efectos dañinos del estrés tóxico.