"Me secuestraron para usarme en experimentos": el extraño delirio que sufre 1 de cada 5 pacientes en cuidados intensivos

"De repente, abrí los ojos y me encontré en una habitación muy mal amueblada y supe que me habían secuestrado para usarme en experimentos. Pensé que tenía que escapar".

En realidad Fiona estaba en el hospital; hacía unos días le habían practicado una cirugía mayor.

Estaba sufriendo de delirio, un estado agudo de confusión que afecta, en mayor o menor grado, a uno de cada cinco pacientes críticos en los hospitales, como Fiona descubrió cuando comenzó a comportarse de manera extraña.

A menudo les ocurre a personas que se encuentran en la Unidad de cuidados Intensivos (UCI), aunque no siempre es así.

"Tenía un catéter que me arranqué, me vestí y salí. La estación de enfermería no estaba lejos, y pensé que por cortesía que debía decirles que me iba.

"Cuando me dijeron que no podía irme, empecé a gritar que me tenían ahí en contra de mi voluntad".

Aunque creía que había sido secuestrada, Fiona pensó que los médicos le dejarían escapar amablemente: "Pasé frente a ellos diciendo: 'Me voy, fui retenida en contra de mi voluntad'. Pedí usar el teléfono y llamé a mi amiga Muriel para decirle que viniera a buscarme porque me habían secuestrado".

"Ella me preguntó que dónde estaba y yo le dije: 'No lo sé'. Y entonces decidí salir corriendo. Fui hasta la puerta, que era giratoria, y ellos pusieron a otra persona en el otro lado, de manera que yo trataba de abrirla a la fuerza apoyándome de espaldas contra ella y no podía".

"Recuerdo que entonces me puse a golpear a la gente con mi bolso. Y de nuevo volvió a aparecer la cortesía, porque creo que reconocí a mi cirujano —aunque también es posible que no fuera él en absoluto— pero no quería herirle donde más dolía y recuerdo que pensaba en eso mientras le golpeaba".

Fiona también recuerda una alucinación: "En el pasillo, donde el techo se une con la pared, vi lo que me parecieron unas enormes telarañas moviéndose... y ya no sé qué más pasó el resto de la noche. Creo que simplemente me sacaron de allí".

Catherine, la hija de Fiona, dice que la experiencia "fue espantosa", y que aunque a su madre acababan de someterle a una operación seria y "todo había sido muy traumático, y habían pasado una semana muy difícil", eso fue lo más duro de todo.

"Estaba en una especie de visita rutinaria y tuve que ir por un camino diferente porque había pasado algo. Y no me di cuenta de que era por mi madre, que estaba sentada en una especie de ejército de médicos y enfermeros. Y ella estaba allí, en medio de todo ese jaleo, cuando normalmente siempre era muy educada".

"¡ !", cuenta entre risas. Pero se pone más seria para decir que "fue horrible porque estaba decida a escapar... y yo la había encontrado".

Sin embargo, Fiona la vio como una aliada inmediatamente.

"¡Sácame de aquí!"

"Me decía: ¡Catherine, tienes que sacarme de aquí, TIENES que sacarme!"

"Pero había una gran presión moral. Agarraba mis manos y me decía: 'Si no me sacas de aquí nunca volveré a confiar en ti'. Era una cuestión vital para ella".

"Aquello fue muy angustioso para mí porque obviamente yo estaba de un lado, el de sus 'secuestradores', pero tampoco podía soportar verla con ese dolor y terror".

Catherine recuerda que esa escena duró unos 10 "agonizantes" minutos."Pensé: 'Se acabó. He perdido a mi madre'".

Dice que los médicos le pusieron una inyección a Fiona, y luego llegó Muriel, la amiga de su madre, "y fue maravilloso porque yo no sabía como calmarla, y ella estaba determinada a salir de allí".

Más tarde, todo volvió a la normalidad.

"Ese día me quedé hasta que se calmó y probablemente a las dos horas ya estaba mejor. Y parecía que iba a tener una noche tranquila. Recuerdo regresar al día siguiente cruzando los dedos, con la esperanza de que hubiera vuelto a su ser. En realidad, creo que duró unas 24 horas, pero supongo que la calmaron con antibióticos".

Catherine dice que los médicos no le explicaron muy bien lo que había ocurrido y que no tuvo la sensación de que ellos mismos supieran qué le había pasado a su madre o si le volvería a suceder.

Un trastorno poco investigado

Pese a que delirios como el que sufrió Fiona son habituales, hay muy pocos estudios sobre cómo este trastorno afecta a los pacientes en los hospitales.

Pero una nueva investigación de la Universidad de Oxford, Reino Unido, está analizando sus experiencias. Julie Darbyshire, gerente de Investigación de Cuidados Críticos, está al frente de ella.

La especialista dice que quienes sufren delirio "describen sentimientos de persecución, a veces tortura, están físicamente restringidos en sus movimientos, pero luego lo interpretan pensando que fueron secuestrados y atados a la cama. Y no pueden ir a ninguna parte, y luchan por explicarse lo que está sucediendo, por eso terminan inventando historias que expliquen dónde creen que están".

Darbyshire dice que muchos creen que están en medios de transporte: "Hay mucha gente que cree que está en un avión, un tren o un barco, o que les secuestraron y les llevaron a un país extranjero".

"Y no solo a otro país... a veces a otro planeta", añade la investigadora. "La abducción alienígena es bastante común en la unidad de cuidados intensivos, la cual resulta muy poco familiar, y creo que eso es parte del problema".

Mark Borthwick, consultor farmacéutico en el Hospital John Radcliffe de Oxford, asegura que en ese hospital la tasa de delirio oscila entre el 50% y el 80% de los pacientes.

No obstante, dice que la mayoría de los pacientes que sufren delirio suelen mostrarse calmados y a veces pueden ser diagnosticados con depresión.

Darbyshire dice que la mayoría de la gente suele recuperarse bien, aunque algunos pacientes siguen teniendo problemas y pensando en la experiencia del delirio y pueden sufrir estrés postraumático tras su paso por cuidados intensivos.

"Recuerdan cosas que no ocurrieron, pero no pueden dejar de hacerlo", explica.

Fiona dice que cuando piensa en lo que ocurrió todavía siente miedo: "Me asusta que pueda volver a ocurrirme porque yo no soy así para nada y sucedió de repente".

Indicadores de que un paciente crítico sufre delirio

Función cognitiva: por ejemplo, la concentración empeora: respuestas lentas, confusión.

Percepción: como alucinaciones visuales o auditivas.

Función física: movilidad reducida, movimiento reducido, inquietud, agitación, cambios en el apetito, trastornos del sueño, etc.

Comportamiento social: como la falta de cooperación con solicitudes razonables, falta o alteraciones en la comunicación, estado de ánimo o actitud.

El análisis de sangre que permite detectar el alzhéimer hasta 20 años antes de que se manifiesten sus síntomas

Un examen de sangre que puede detectar signos de alzhéimer hasta 20 años antes de que se manifiesten los síntomas de la enfermedad fue desarrollado por un equipo de científicos en Estados Unidos.

Esta prueba -mucho más simple y económica que el escáner PET que se hace para confirmar la presencia de alzhéimer- logró identificar cambios en el cerebro ligados a esta enfermedad con un 94% de precisión.

Los resultados de la investigación publicados en la revista Neurology pueden contribuir a que se lleven a cabo más ensayos clínicos, algo que resulta crucial para luchar contra esta enfermedad que por el momento no tiene cura.

Más ensayos permitirían evaluar si los fármacos que se ponen a prueba pueden prevenir o no la demencia causada por el alzhéimer.

"Actualmente examinamos a las personas para ensayos clínicos con escáneres cerebrales, lo cual lleva mucho tiempo y es costoso. Y conseguir participantes lleva años", señaló Randall Bateman, profesor de neurología y autor principal del estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis, Misuri.

"Pero con un análisis de sangre podríamos potencialmente examinar a miles de personas por mes.

"Eso significa que podríamos inscribir a participantes en ensayos clínicos de una manera más eficiente, lo cual nos ayudaría a encontrar tratamientos más rápido, y podría tener un impacto enorme en el costo que genera la enfermedad así como en el sufrimiento humano que la acompaña".

Investigadores en Reino Unido consideran que el estudio es muy prometedor, pero aclaran que hace falta más investigación para crear una prueba de sangre confiable.

Factores de riesgo

El test desarrollado por los científicos estadounidenses midió los niveles de una proteína llamada beta amiloide -ligada al alzhéimer- en la sangre de 158 adultos de más de 50 años, para comprobar si los resultados coincidían con los niveles detectados en los escáneres cerebrales.

Coincidían, pero solo en el 88% de los casos, un porcentaje que no es lo suficientemente preciso como para ser una prueba de diagnóstico válida.

Pero cuando los investigadores combinaron esta información con otros dos factores de riesgo -tener más de 65 años, y una variante genética llamada APOE4, que triplica al menos el riesgo de desarrollar la enfermedad- la precisión del análisis alcanzó el 94%

James Pickett, director de investigación de la Sociedad para el Alzhéimer, en Reino Unido, elogió el trabajo, pero señaló que "es importante decir que esta no es una prueba de sangre para la demencia, nos dice que hay depósitos de amiloides en el cerebro, que son una marca distintiva del mal de Alzhéimer, pero que también se encuentra en personas mayores sanas".

"Esta prueba", continúa Pickett, "acelerará la investigación sobre demencia identificando a aquellos que corren riesgo de sufrir alzhéimer y que pueden ser apropiados para participar en ensayos clínicos destinados a prevenir o retrasar el desarrollo de demencia".

"En el ínterin, esperamos ansiosos los resultados de estudios más grandes para validar esta prueba de sangre".

Sara Imarisio, de la organización británica Alzheimer Research, dice que "mejorar la precisión de las pruebas de sangre ha sido por mucho tiempo una meta para los investigadores, y usar información adicional sobre riesgo genético para mejorar una prueba como esta es un avance alentador".

"Este es un momento crítico para invertir en investigación para evaluar los beneficios posibles de una prueba de sangre para el alzhéimer y empezar a probar antes fármacos que tienen el potencial de cambiar vidas".

Por qué es crucial dormir más antes de salir de vacaciones

Si quieres evitar peleas durante las vacaciones familiares, asegúrate de dormir más en los días previos al viaje, recomienda la psicóloga Linda Blair.

Blair, autora de una serie de libros sobre la crianza de los niños y cómo alcanzar la calma, afirma que, más que confiar en que uno va a dormir más durante las vacaciones, lo que se debe hacer es dormir más de lo usual en los días antes de viajar.

La psicóloga explica que un factor clave para que surjan peleas en las vacaciones es que la gente está demasiado cansada e irritable para el momento en que tiene que viajar.

Aunque uno tiende a pensar en dormir después (para recuperar el sueño perdido) y no antes, Blair dice que las horas de sueño adicionales antes de las vacaciones pueden ayudar a calmar los ánimos para cuando uno está listo para salir.

Fragilidad emocional

Las vacaciones son un momento del año con un gran potencial para transformarse en una batalla campal.

Y, el problema, dice Blair, es que para cuando tenemos las maletas hechas, muchas veces los ánimos ya están caldeados.

El esfuerzo dirigido a dejar las cosas en orden en el trabajo y la organización del viaje puede dejarnos exhaustos y emocionalmente frágiles, añade la psicóloga.

"Todo el mundo queda tan cansado con los preparativos que empieza el viaje estresado y con pocas horas de sueño, en vez de relajado".

La presión, es muy parecida a la que se general alrededor de la Navidad, en la que se junta toda la familia.

"Si juntas a varios mamíferos en el mismo sitio, se vuelven agresivos", dice, advirtiendo que es importante para cada uno en unas vacaciones familiares sentir que tiene espacio personal suficiente.

Blair dice que a la gente puede tomarle hasta cuatro días desconectarse de las preocupaciones y el trabajo y entrar en un estado de ánimo más relajado.

Acota también que para evitar discusiones con hijos adolescentes durante las vacaciones, los padres deben abstenerse de tener todo planificado y organizar cada minuto del tiempo de las vacaciones.

"No tienen por qué siempre ir a ver la catedral", dice a modo de ejemplo.

Pero hay muchas otras razones por las que se producirán discusiones.

Gastos y peleas añejas

Los enfrentamientos no surgen únicamente por el estrés que provocan los vuelos que salen muy temprano o por los síntomas de abstinencia por la falta de wifi, entre otras cosas, señala Blair.

El dinero suele estar en el centro de muchos conflictos, como reflejan numerosos comentarios dejados por los lectores en la página de Facebook de la BBC.

"Con mucha frecuencia, el problema es el dinero", dice Leeann Townend.

"Mi pareja dice que quiere unas lindas vacaciones familiares, pero yo tengo que pensar en cuánto va a costar todo y en si podemos afrontar el gasto. Eso causa discusiones".

Las vacaciones son para "divertirse, comer, escuchar música y discutir borrachos sobre algo que pasó hace 35 años", asegura Paul H.

"En los últimos 15 años, yo he comenzado cada vacación con una discusión familiar", recuerda la lectora Teacher Glitter.

Dormir antes no será una solución para todos estos problemas, pero al menos contribuirá a que todos los miembros de la familia estén más descansados y menos proclives a pelear.