Buenas compras para tu guardarropas: 10 tips que te ayudarán a ahorrar

Las recomendaciones de la asesora en organización de espacios y compras Alejandra Josovic.

En tiempos de ajustes en las cuentas personales, pensar con astucia cada compra para nuestro guardarropas es imprescindible. Para lograrlo e invertir realmente en prendas que nos vienen bien y que vayamos a sacarle el máximo provecho, la organizadora de placares y diseñadora de indumentaria Alejandra Josovic, autora del libro "Gurú del placard, cuando la felicidad comienza por el orden", compartió sus recomendaciones fundamentales.

1.- Cuando compres una prenda más cara, como un abrigo o un blazer, piensa en un color pleno. No perderá vigencia y te resultará más fácil para combinar con el resto de la ropa que tienes en tu clóset.

2.- No te obsesiones con la moda. Es mejor crear un propio estilo. El mejor mix: algunos básicos, prendas y accesorios de moda y otros con tu propia onda.

3.- Elegí prendas que puedas usar en distintas estaciones. Aunque en los días más fríos cueste poner este ítem en perspectiva, las temperaturas intermedias en muchos lugares suelen ser lo más extendido. Entonces, lo acertado será buscar aquellas opciones que, con un abrigo, van genial en invierno, y solas, para el otoño o el comienzo de la primavera.

4.- Mantén tu clóset en orden y organizado. Te permitirá tener bien claro qué ropa tienes y qué necesitas comprar para ampliar las posibilidades de armar distintos conjuntos. En cambio, cuando no tenemos el guardarropas ordenado, salimos de compras y volvemos con varias prendas que no nos resultarán tan útiles.

5.- Recapitulá y suelta lo que no usas. Sacar del placard la ropa que ya no volverás a usar también te ayudará a saber qué tienes y qué te falta.

6.- Si dudas, no compres. Cuando no tengas una certeza clara o das muchas vueltas, mejor pensar y dejar pasar el impulso. Si realmente necesitas esa prenda, volverás a buscarla.

7.- Privilegia siempre calidad por sobre cantidad. Es un consejo fundamental. Sobre todo, cuando se trata de opciones básicas, como remeras, pantalones o vestidos comodín.

8.- Piensa si lo elegido podrás combinarlo con al menos dos prendas que ya tienes. Esto te asegurará amortizar la compra.

9.- Que las rebajas no te hagan tomar una mala decisión. Comprar porque está en liquidación, no es un argumento suficiente y contundente para comprar.

10.- Tené en cuenta tu estilo. Además de las posibilidades concretas que tendrás de usar y amortizar determinada prenda.

Alejandra Josovic brinda asesoramiento para organizar placeres y compras. Estudió diseño de indumentaria en ORT y en la Universidad de Palermo. Es autora del libro "Gurú del placard, cuando la felicidad comienza por el orden", de Editorial Albatros.

Looks de oficina: 4 errores que conviene evitar

Las sugerencias de la asesora Florencia Ducos para acertar en los outfits laborales.

Cuando necesitas armar un conjunto para cada día de la semana, tienes de vez en cuando reuniones que requieren de un look impecable o estás en temporada de entrevistas; el presupuesto invertido pueden no ser proporcionales al resultado.

Para revertir esta secuencia, la asesora de imagen Florencia Ducos derriba cuatro mitos muy instalados y que van en contra de una buena imagen.

1. El trajecito no pierde vigencia

La realidad es que los códigos de vestimenta cambiaron y ya no hace falta llevar una prenda tan acartonada. Las chaquetas sin solapas y los blazers oversize son buenos reemplazos. También pueden resultar apropiadas las faldas midi, los pantalones tiro alto o las polleras tubo combinadas con remeras o los vestidos a la pantorrilla.

2. Mejor pecar de clásica que de muy jugada

Cada ámbito de trabajo tiene sus reglas y en ciertos espacios la formalidad absoluta puede estar ausente. Por eso, un estilo neutro o net no necesariamente juegue a favor. Algunos ejemplos: en una agencia de publicidad, una consultora de relaciones públicas o una empresa relacionada con el diseño o la moda, un poco de excentricidad estará bien visto.

3. Pensar que todo vale para ir la oficina

Las empresas son cada vez más informales y la ropa, mucho más flexible. Pero esto no implica que el guardarropas sea ciento por ciento todoterreno. Las prendas aptas para la noche, demasiado ajustadas, con transparencias o que dejan ver la ropa interior, las musculosas, los tacos muy altos y el maquillaje estridente no son compatibles con el mundo laboral.

Para un estilo muy casual, una estrategia puede ser únicamente un ítem de moda dentro del conjunto.

4. Pensar que los looks laborales tienen que ser poco personales

La ropa es un poderoso elemento de comunicación. Entonces, ¿por qué desaprovecharlo? Con accesorios, combinaciones únicas de colores, prendas con un toque de diseño aquellas particularidades que al usarlas con frecuencia definan un estilo lograrás potenciar tu sello único. Una pregunta que puedes hacerte es qué quieres que recuerden o digan de vos.

¿Cuánta culpa tienen los padres de la obesidad de sus hijos?

Aunque la genética predispone y el ambiente afecta, las decisiones de los padres son fundamentales... ¿es así?

En casos de obesidad infantil, desórdenes alimenticios o problemas con la imagen corporal, se tiende a culpar a los padres. Sin embargo, también hay quien pone en duda que su influencia sea tan decisiva, se pregunta si no importan más otros factores como la genética o cuestiona que se sepa realmente qué es lo que ayuda a que nuestros hijos crezcan sanos y qué no.

A menudo, los padres de los niños obesos se sienten estigmatizados y perciben la culpa que los demás les imponen al pensar que no les importa la salud de su hijo y no hacen nada por mejorarla; subyace la idea de que los adultos son los responsables totales: si se tomaran la molestia de establecer reglas, velar por su cumplimiento o leer las etiquetas nutricionales de los productos, todo cambiaría.

Quienes no comparten esta idea creen que ni los propios expertos saben qué es bueno y qué no y que a menudo se contradicen, por lo que una mayor conciencia nutricional por parte de los padres no tendría por qué significar un cambio en la salud de sus hijos, necesariamente. Y también hay quien culpa al ambiente en que vivimos, donde la comida rápida y procesada está hipercomercializada, resulta mucho más barata, y las televisiones y aparatos electrónicos destruyen el aspecto social y familiar que tienen que tener las comidas.

Según el informe del Ministerio de Salud llamado Alimentación Saludable, sobrepeso y obesidad en Argentina, de los niños en edad escolar, el 30% padecen sobrepeso y un 6%, obesidad. Entre las razones que se explicitan, muchas son masivas y culturales: la comida casera en los hogares se reemplazó por alimentos y bebidas ultraprocesados con altos contenidos de azúcar, grasas y sal. Se consumen pocas porciones de verdura al día y las publicidades de alimentos no saludables copan los medios de comunicación.

Por su parte, los expertos no albergan muchas dudas al respecto: consideran que el papel de los padres es fundamental en la educación nutricional de los hijos. Aunque exista un factor genético que predisponga a la obesidad, de por sí no hace que las personas se conviertan en obesas, tiene que haber un detonante que siempre es conductual y consiste en una mala alimentación.

Según considera la pediatra ayurvédica Delfina Inda "un niño que crece en un hogar donde no se consumen alimentos saludables y en cambio se consumen ultraprocesados, azúcares y gaseosas, es muy difícil que de adulto elija una alimentación saludable. Los niños aprenden por imitación de los padres, por eso debemos reestructurar la alimentación del hogar, en función de comer variado y hecho en casa. Para eso hay que hacerse el tiempo para cocinar, ya que la alimentación sana lleva tiempo (muchas veces no lo tenemos)".

Según la doctora Olga Ramos, médica honoraria del Hospital Pedro de Elizalde y Directora de la Carrera de Nutrición Pediátrica de la Facultad de Medicina de la UBA, "la obesidad infantil es de fácil diagnóstico, difícil tratamiento y muy mal pronóstico. Está comprobado que cuanto más precoz es la aparición de la obesidad, más difícil es su tratamiento. La base del mismo debe ser un plan de alimentación moderadamente hipocalórico combinado con actividad física y educación alimentaria, tanto del chico como de su familia. Con respecto al tratamiento, según sea la evolución y a la presencia o no de patología concomitante se decidirá si es necesario indicar una medicación adecuada", explica la especialista.

"Como pediatra creo que los profesionales de salud tenemos gran responsabilidad en esto. Debemos replantearnos cuánto tiempo dedicamos en la consulta a la alimentación del bebé y la familia, que actualmente es muy poco. Dentro de la lista de primeros alimentos está presente el yogurt, rico en azúcar, aromatizantes, conservantes, etc. También encontramos las vainillas, galletitas, papillas comerciales, etc. Creo el principal rol del pediatra debe ser la prevención y transmitir hábitos saludables a la familia para promover la salud de la población. Argentina es el país de Latinoamérica que presenta mayor porcentaje de obesidad infantil en menores de 5 años, creo que este dato debe hacernos reflexionar sobre cómo nos estamos alimentando", concluye Inda.