El animal que sobrevivió la Era de Hielo (y ahora está en peligro de extinción)

El saiga es un antílope que tiene una cara llamativa, pero sobre todo tiene una curiosa historia que se remonta a la Era del Hielo.

Y que ahora está luchando por no extinguirse.

Después de que la caza indiscriminada casi acabara con la especie en los años 90, su alta tasa reproductiva hizo que la población de saigas creciera a unos niveles aceptables en los últimos años.

Sin embargo, una infección en 2015 causó otra merma, esta vez del 65% de su población.

Por esa razón, científicos del Zoológico de Frankfurt viajaron hasta Kazajistán, donde se encuentran en mayor número, para ayudar en el proceso de conservación y protección de este testigo de otras eras.

¿Realmente hubo un sismo artificial en México durante el primer partido de El Tri en el Mundial de Rusia?

Que el fútbol y los colores de un equipo hacen vibrar a los aficionados es algo que ya conocemos pero ¿tanto como para, literalmente, mover el piso?

La cuenta de Twitter del Instituto de Investigaciones Geológicas y Atmosféricas de México anunció el domingo que dos sensores sísmicos de la Ciudad de México detectaron un "sismo artificial" debido "posiblemente a los saltos masivos durante el gol" que en el minuto 35 del juego marcó Hirving Lozano en la portería germana.

Eran las 10.34 en la capital mexicana y el movimiento sísmico tuvo una aceleración de 37m/s2, de acuerdo con la información ofrecida por la institución.

En una entrevista a portal Buzzfeed News, su director, Carlos del Ángel dijo que este movimiento se debía a la concentración de muchas personas en varios puntos de la ciudad.

"Sabemos que en partes de la ciudad había más gente y cuando esa gente saltó en el aire a la vez para festejar, pudimos constatar ese movimiento en varios detectores que tenemos en Ciudad de México", declaró al portal digital.

Sin embargo, un investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, Arturo Iglesias, le dijo al diario El País que no es posible hablar de sismo por la acción dispersa de unos aficionados.

"La actividad humana provoca movimientos que son detectados por los sismógrafos, pero son vibraciones sensibles. Incluso si una persona salta al lado de un aparato se capta, pero no es un sismo", aclara.

¿Existen los terremotos artificiales?

La duda parece estar entonces en si a estos movimientos o vibraciones sísmicas se le pueden llamar realmente sismos.

El Instituto de Investigaciones Geológicas y Atmosféricas aclara en su nota de prensa que este tipo de fenómenos no son graves, no son perceptibles para la población, no pueden medirse en magnitudes y no provocan daños en el subsuelo.

"Estrictamente no se les denomina sismos o en su caso debe ir acompañado por la palabra 'artificial' para determinar claramente que no se trata de un evento geológico", puntualiza el organismo.

El término terremoto artificial lleva circulando en los medios ya algún tiempo.

Se habló de un terremoto artificial cuando Perú se aseguró el pasado año su pasaporte al Mundial de Rusia tras vencer a Nueva Zelanda y es famoso el llamado "partido del sismo" de la NFL estadounidense en el que los Seahawks de Seattle vencieron a los Saints de Nueva Orleans en 2014.

Pero científicos del departamento de Geociencias de la Universidad de Durham, en Reino Unido, publicaron un estudio a principios de 2017 sobre los llamados terremotos artificiales. De acuerdo con su investigación éstos son los causados por la acción del ser humano, y no por movimientos en la corteza terrestre.

Para denominarlo sismo, es necesario que implique una actividad geológica y no por ser solo detectado por un sismógrafo.

Algunas actividades humanas que sí provocan verdaderos sismos artificiales son la minería, la acumulación de agua en presas y embalses, la extracción de petróleo y gas o la producción de energía geotérmica.

Qué hacía que los incas fueran tan brillantes en cirugía craneal

Hoy es una cirugía de alta complejidad llamada craneotomía, pero la delicada práctica de perforar el cráneo -tradicionalmente conocida como trepanación- se originó durante la prehistoria.

Se trata de una intervención quirúrgica que abre un hueco en el cráneo, muchas veces con la intención de aliviar la presión del cerebro o para poder operar sobre este órgano.

En la actualidad este tipo de procedimiento es realizado por neurocirujanos cuando la vida o la salud de un paciente está en juego. Pero en algunas culturas del pasado la trepanación fue una técnica popular que se hacía por causas médicas menores -como dolores de cabeza- o como parte de ritos religiosos.

La evidencia más temprana de la trepanación data de hace aproximadamente 7.000 años.

Esa era la antigüedad que tenía un cráneo perforado hallado hace dos décadas en Alsacia, una región francesa lindante con Alemania.

Se cree que hubo un auge de la práctica -aunque se desconocen los motivos- durante el período Eneolítico, entre 2400 y 1700 a. C.

Pero aunque la trepanación se realizó en lugares tan diversos como la antigua Grecia, el Lejano Oriente, África, Polinesia y América, fue en este último lugar donde se hallaron más cráneos trepanados. Más específicamente en Perú.

Y fue en ese país donde también habrían vivido los antepasados más expertos en trepanación: los incas.

Los mejores

Diversos antropólogos se dedicaron a estudiar los niveles de supervivencia de las personas sometidas a cirugías craneales en el pasado, lo que permitió armar un "ranking" de los que mejor realizaban la práctica.

Las conclusiones son sorprendentes: por ejemplo, se halló que durante el Neolítico el 30% de los trepanados sobrevivía a la intervención. En cambio, durante el imperio romano solo 1 de cada 100 sobrevivía.

La causa, según los expertos, es que -curiosamente- los trepanadores prehistóricos trabajaban en mejores condiciones higiénicas, ya que utilizaban herramientas de piedra, que eran más estériles y disminuían el riesgo de infección.

En cambio los romanos, al igual que lo que ocurrió durante la Edad Media, utilizaban instrumentos de metal que lavaban con agua y volvían a utilizar, propagando infecciones.

Pero un dato más sorprendente aún acaba de ser descubierto por tres investigadores en EE.UU.

El neurólogo David Kushner de la Universidad de Miami y los antropólogos John Verano (Universidad de Tulane) y Anne Titelbaum (Universidad de Arizona), estudiaron las trepanaciones realizadas por los incas (1438-1533) y vieron que presentaban unos niveles extraordinarios de supervivencia.

Según su estudio, que publicaron en la edición de junio de la revista científica World Neurosurgery, entre el 75% y el 83% de los sujetos sometidos a perforaciones craneales vivían para contarlo.

Su hallazgo se tornó más increíble cuando se comparó esa cifra con las trepanaciones realizadas casi cuatro siglos más tarde durante la Guerra Civil en EE.UU.

Durante ese período (1861-1865) la tasa de supervivencia de trepanaciones fue un 30% menor que la de los incas: entre el 44% y el 54%.

Motivos

Para los autores del estudio estas conclusiones muestran la increíble habilidad de los cirujanos craneales incas.

El trabajo reconoce que -al igual que lo que ocurrió con los romanos y en el Medioevo- la falta de higiene durante la Guerra de Secesión fue un factor importante para explicar la alta tasa de mortalidad durante ese conflicto.

"Los cirujanos de guerra a menudo usaban herramientas médicas no esterilizadas y utilizaban sus dedos sin guantes para sondear heridas craneales abiertas o romper coágulos de sangre", señala un artículo sobre el estudio en la publicación científica Science Daily.

Según Kushner, casi todos los soldados de la Guerra Civil que recibieron heridas de bala sufrieron posteriormente una infección.

"No sabemos cómo los antiguos peruanos previnieron la infección pero parece que hicieron un buen trabajo", señaló el autor principal de la investigación.

"Tampoco sabemos qué usaron como anestesia, pero debido a que hubo tantas (cirugías craneales) deben haber usado algo, posiblemente hojas de coca o una bebida fermentada. No hay registros escritos así que simplemente no lo sabemos", reconoció el experto.

Práctica

Pero la principal teoría sobre cómo los incas se tornaron tan buenos con esta técnica es la práctica.

Los investigadores hallaron cientos de cráneos perforados -algunos con hasta siete agujeros- tanto durante el imperio incaico como antes.

Según Kushner, esta experiencia les permitió refinar su técnica.

El aprendizaje más importante que habrían hecho es no perforar la membrana protectora que rodea el cerebro, la meninge exterior también conocida como la duramadre.

"Parecían entender la anatomía de la cabeza y evitaron a propósito las áreas donde habría más sangrado. También se dieron cuenta de que las trepanaciones de mayor tamaño tenían menos probabilidades de ser exitosas que las más pequeñas", señaló el neurólogo.

"La evidencia física muestra definitivamente que estos cirujanos antiguos refinaron el procedimiento con el tiempo. Su éxito es verdaderamente notable", concluyó.

Pasarían varios siglos más, hasta después de la Primera Guerra Mundial, para que la trepanación evolucionara hasta convertirse en lo que es hoy: la neurocirugía, que tiene una tasa de supervivencia aún mejor que la de los incas.

Qué son las misteriosas gemas verdes encontradas tras la erupción del volcán Kilauea en Hawái

¿Es posible que el poderoso volcán Kilauea esté dejando ahora una lluvia de gemas verdes sobre Hawái?

Desde hace unos días, muchos se preguntan si la naturaleza está dando una tregua -o una recompensa- a los habitantes de Isla Grande, afectados desde hace más de un mes por las impresionantes erupciones del volcán Kilauea.

El motivo son unas llamativas imágenes que circulan por redes sociales y que muestran unos bellos cristales de color verde encontrados en zonas cercanas al volcán.

"Amigos míos viven en Hawái, justo al lado del área afectada por los flujos de lava más recientes. En plena destrucción de los alrededores y con estrés por lo desconocido, se despertaron con esto: pequeños trozos de olivino por todo el suelo. Llueven gemas, literalmente. La naturaleza es realmente asombrosa", escribió la meteoróloga Erin Jordan en Twitter.

Las redes quedaron fascinadas ante la idea de que las explosiones de lava del cráter hubieran dado paso a una lluvia de gemas que estaría coloreando de verde parte del paisaje del archipiélago.

Pero ¿son reales estas gemas y de verdad "cayeron del cielo" tras la reciente erupción del Kilauea?

Olivino

El Servicio Geológico de Estados Unidos aún tiene que estudiar los hallazgos, pero dadas las características geológicas de la zona, la primera pregunta parece más sencilla de responder,

Las piedras que se muestran en las fotos parecen ser fragmentos de olivino, un mineral muy común en áreas volcánicas que puede variar desde el tamaño de una uña hasta el de un grano de arena.

De hecho, en Hawái hay playas casi teñidas de color verde por la alta concentración de este material.

"El olivino es muy frecuente en Hawái. Es uno de los componentes fundamentales del basalto, un mineral que compone el 99,99% de las rocas de esas islas", le dijo a BBC Mundo el geólogo y responsable del portal GEOetc, Gary Lewis.

Los cristales de olivino incrustados en líquido de basalto volcánico son expulsados durante las erupciones en la lava que fluye hacia el océano.

Cuando entra en contacto con el agua, o la lava se enfría, los cristales se convierten en un olivino con calidad de gema conocida como peridoto.

Encontrar restos de estas vistosas piedras verdes que llamaron tanto la atención en redes sociales es, por lo tanto, bastante habitual para los habitantes de Hawái.