Jacoby Ellsbury, de Yankees, perderá campaña por cirugía en la cadera

El jardinero de los Yankees de New York, Jacoby Ellsbury, se perderá el resto de la temporada después de someterse a una cirugía el lunes para reparar un desgarro en la cadera izquierda.

Se espera que Ellsbury, quien ha estado plagado de lesiones desde marzo y ha estado en la lista de lesionados desde el comienzo de la temporada, se recupere del procedimiento artroscópico en seis meses.

La cirugía fue realizada por el Dr. Bryan Kelly en el Hospital for Special Surgery en Manhattan.

Ellsbury, de 34 años, luchó contra lesiones de los oblicuos y de talón durante el entrenamiento de primavera antes de sufrir la lesión de cadera en abril durante su rehabilitación. Le quedan dos temporadas por el contrato de siete años y $ 153 millones que firmó con los Yankees antes de la temporada 2014.

Albert Pujols, principal víctima de las formaciones defensivas especiales

Hay un batazo de línea que todavía atormenta a Albert Pujols. Fue en la primera entrada de un juego vespertino el 4 de mayo , y el abridor de los Mariners de Seattle, Mike Leake, colgó un slider por encima del plato luego de dos strikes. Pujols le hizo su mejor swing, conectando una línea a 105 millas por hora hacia la banda izquierda. El campocorto Jean Segura se había colocado unos diez pies más atrás de la tierra del infield y la atrapó fácilmente. Segura convirtió el que hubiese sido el hit 3,000 de Pujols en su 95to. out en 126 turnos al bate esta temporada.

Pujols arrojó su casco y se detuvo a mirar, incrédulo. Su descontento habría de perdurar.

"Soy una de las víctimas", dice Pujols ahora. "Igual que tantos otros".

La reciente proliferación de ajustes defensivos ha hecho mucho más difícil a los bateadores de poder convertir los batazos en hits, lo que a su vez ha provocado una infatuación hacia los ángulos de salida y generado un sentido de aceptación general hacia los ponches. Pocos han sido tan victimizados como Pujols, jugador de poder pero que va entrando en años, que todavía hace contacto frecuente pero ya no corre tan eficientemente.

Desde el 2015 al 2018, Pujols ha acumulado un impresionante total de 403 outs en bolas que ha conectado a por lo menos 95 mph. Nadie supera esa cifra. Su velocidad promedio de salida es de 90.3 mph, lo que le clasifica cuarto entre aquellos con al menos 1,700 bolas conectadas en ese periodo, acorde a Statcast. Pero su promedio de bateo en bolas que pone en juego es de .245, empatado en el último lugar en las mayores entre los bateadores cualificados durante ese periodo.

Pujols se encoge de hombros.

"¿Qué se puede hacer, mi hermano?"

Eso no pretende significar que Pujols sigue siendo un bateador elite. Trabaja muy pocas bases por bolas, hace demasiados swings a bolas malas, y la velocidad de su bate probablemente no es lo que era antes. Pero el juego moderno es especialmente cruel con los bateadores de mayor edad, y ha intensificado el declive del que probablemente sea el mejor inicialista en la historia del beisbol.

Desde que se unió a Angels de Los Angeles por un contrato de diez años y $240 millones en el invierno del 2011, el promedio de bateo de por vida de Pujols ha decaído un promedio de cuatro puntos por temporada. Era de .328 cuando salió de San Luis, y ahora es de .303 en su séptimo verano en el sur de California.

Los equipos rivales le han hecho a Pujols formaciones especiales a la defensiva en el 38 porciento de las oportunidades desde el 2016, el segundo mayor entre bateadores derechos con al menos 1,000 presentaciones al plato. Contra las formaciones, batea para apenas .219, 26 puntos por debajo del promedio de la liga.

Muchas de las bolas conectadas que solían ser hit durante la mayor parte de su carrera y de su vida ahora caen en guantes del oponente, y Pujols, lenta pero progresivamente, ha desarrollado una renuente aceptación. No le agrada la idea de alterar su swing para adoptar un ángulo diferente de salida. Tampoco cree que cambiar su pensamiento de que "conectar una roleta débil hacia segunda" resuelva algo.

"Sencillamente tengo que aprender a vivir con eso", dijo Pujols. "A veces me molesta, pero oiga, al final hay que acostumbrarse. Es algo por lo que todos atraviesan".

Pujols no culpa a los otros equipos por maximizar una ventaja competitiva. Las gráficas evidencian las tendencias de los bateadores con muestras de gran volumen, y sería tonto de la defensa no posicionarse de acuerdo a ello. Pujols entiende eso. El favorecería que las Grandes Ligas eliminaran las formaciones defensivas, agregando que los fans "verían el regreso de mucha ofensiva, como era antes". Pero está parcializado y lo admite.

El único cambio que anhela es uno razonable: que a los intermedistas que se ubiquen en el medio no se les permita obstruir la línea de vision y asi impedir al bateador identificar el punto en que el lanzador suelta la bola. Está ocurriendo demasiado a menudo.

"No importa que esté parado ahi", dijo Pujols. "Pero que no se quede en la línea por donde el lanzador soltará la bola".

Ese pensamiento lleva a Pujols a recordar todas las líneas que ha perdido por el medio –hits garantizados en el béisbol que antes conoció, y se le pregunta cuál sería su promedio de bateo si los intermedistas siguieran jugando su posición de la manera tradicional sin moverse tanto hacia el jardín central.