Historia del Estado de Guerrero

Esta tierra tiene gran riqueza, pues ha estado presente en todos los movimientos de la historia de México.

Época colonial: Una vez que Tenochtitlán fue destruida y los mexicas sometidos, el Océano Pacífico atrajo la atención de los conquistadores, esencialmente por motivos económicos. En 1519 Hernán Cortés ordenó que se explorara la provincia de Zihuatlán o Zacatula, como la llamaron los conquistadores, para cerciorarse de la existencia del Mar del Sur y de las riquezas en oro y perlas; la expedición estuvo a cargo de Gonzalo de Umbría. A fines de 1520 el mismo Cortés mandó reconocer la región taxqueña, con el objeto de localizar metales para fundir piezas de artillería. De esta manera, la penetración armada fue formalizando la conquista del territorio sureño, que no opuso gran resistencia, debido al temor que había despertado la noticia de la caída de Tenochtitlán.

Al conformarse la primera división política de la Nueva España, en el segundo tercio del siglo XVI, se estableció la Real Audiencia y se dividió el territorio de la Nueva España en cinco provincias, dentro de las cuales se establecieron Corregimientos y Alcaldías Mayores que tenían por objeto vigilar el orden de los pueblos y regular las relaciones entre los españoles y las comunidades indígenas. De esta manera se establecieron en el territorio sureño las alcaldías mayores de Tlapa bajo la jurisdicción de la provincia de Puebla; Taxco, Iguala, Chilapa y Acapulco de la de México y Zacatula bajo provincia de Valladolid.

La evangelización se llevó a cabo principalmente por los frailes agustinos en la zona Centro, La Montaña y Tierra Caliente y por los franciscanos en la zona Norte, la Costa Grande y Acapulco.

Durante el Siglo de Oro español, sobresalió en la literatura el guerrerense Juan Ruiz de Alarcón, nacido en Taxco a finales del siglo XVI. En la segunda mitad del siglo XVII el gobierno español transformó la organización política sustituyendo las audiencias por intendencias y las alcaldías por partidos.

La independencia: Los tres siglos de colonia gestaron un ambiente prerevolucionario y un profundo sentimiento de liberación en el pueblo suriano, que estalló con el movimiento insurgente. Se dieron diversas conspiraciones realizadas por criollos, la más significativa fue la de Valladolid (hoy Morelia) en 1809, en la que participó Don José María Izazaga, originario de la hacienda El Rosario, en el actual municipio de Coahuayutla. Esta conspiración fue descubierta el 20 de diciembre, pero los conspiradores fueron indultados de la pena capital por el virrey, arzobispo Francisco Javier de Lizana y Beaumont.

En 1810 fue organizada la conspiración de Querétaro, a cargo del cura Miguel Hidalgo, el corregidor Miguel Domínguez, su esposa Josefa Ortiz de Domínguez, los militares Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Abasolo, que logró levantar el primer movimiento armado contra el poder colonialista español, con el Grito de Dolores, logrando iniciar así la lucha por la independencia de méxico: El 20 de octubre de 1810, Hidalgo comisionó a José María Morelos para levantar en armas al sur, consciente de la importancia que tenía para la causa el puerto de Acapulco.

Morelos entró a tierras surianas siguiendo la ruta de la Costa Grande. Después de varios intentos fallidos para tomar el puerto Morelos dejó tendido un cerco y marchó a los valles centrales, donde se unieron a la causa: Vicente Guerrero a quien el nombre del estado rinde homenaje, Nicolás Bravo, otro caudillo que llegó a la presidencia en 1839, y que combatió bajo las órdenes de José María Morelos, junto con Hermenegildo Galeana y Leonardo Bravo, y en el segundo círculo de insurgentes se encontraba Juan N. Álvarez, quien años más tarde impulsaría, junto con Nicolás Bravo, la creación del estado, y sería su primer gobernador, así como el matrimonio Catalán en Chilpancingo.

En 1810 proveniente de Zacatulaen José María Izazaga, benefactor insurgente se integró con 130 hombres al ejército Insurgente en Petatlán, estado Guerrero.

El 6 de septiembre de 1813 fue inaugurado en el templo de Nuestra Señora de la Asunción en Chilpancingo, el Congreso de Anáhuac, una idea que Morelos había recibido de Miguel Hidalgo, en su encuentro con él el 20 de octubre de 1810, y que pretendía establecer bases legislativas para la organización de la lucha por la Independencia. El día que inauguró el Congreso, Morelos pronunció un famoso discurso conocido como Sentimientos de la Nación, documento que ha servido de inspiración para muchas generaciones de políticos.

El Congreso promulgó el 13 de septiembre el Acta Solemne de la Declaración de Independencia de la América Septentrional, declarando a México como nación independiente.

El 22 de octubre de 1814, fue expedida la Constitución de Apatzingán, primer documento en la historia del constitucionalismo mexicano.

A la muerte de Morelos, Vicente Guerrero tomó en sus manos la bandera de la insurrección en un periodo de resistencia, entre 1816 y 1820, cuando muchos insurgentes como Nicolás Bravo e Ignacio López Rayón, se acogieron a la política del indulto, instrumentada por el virrey Juan Ruiz de Apodaca, y sólo Guerrero y Guadalupe Victoria en Veracruz, se mantenían como insurgentes; por lo demás, el país estaba casi pacificado.

En 1820 Apodaca, en vista de que Guerrero no podía ser derrotado, comisionó al coronel Agustín de Iturbide (artífice de la caída de Morelos, y quien se encontraba retirado desde 1816 debido a un escándalo de corrupción) como comandante de las fuerzas realistas en el sur del país.

Pronto, Iturbide se dio cuenta de que las fuerzas de Guerrero conocían mucho mejor que los realistas la zona montañosa de Guerrero, y no podían derrotarlos; por su parte Guerrero estaba aislado del país y no podía seguir solo la lucha.

Por los motivos antes enunciados, Guerrero e Iturbide crearon el Ejército Trigarante con el abrazo de Acatempan el 10 de enero de 1821.

Iturbide y Guerrero firmaron el 24 de febrero el Plan de Iguala o de las tres garantías (independencia, libertad y religión), que entre sus postulados estaban invitar a todos los habitantes de la Nueva España a olvidar sus divisiones y a unirse para alcanzar la independencia. México sería una nación independiente gobernada por el rey Fernando u otro príncipe conservador europeo; criollos y peninsulares tendrían los mismos derechos y privilegios; y la iglesia católica continuaría teniendo sus privilegios y el monopolio religioso en México. Creado el ejército de las Tres Garantías, fue puesto bajo el comando de Iturbide para enforzar el Plan de Iguala. El plan satisfizo a liberales y conservadores: la meta de la independencia y la protección de la iglesia católica hicieron posible que todos se unieran al movimiento independentista.

En agosto, el virrey Apodaca fue removido y en su lugar llegó Juan O’Donojú, último virrey, quien firmó los Tratados de Córdoba, con los que se reconocía la independencia de México, y el Ejército Trigarante entró a la Ciudad de México el 27 de septiembre de 1821.